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Saturday, August 26, 2017

Rescate Animal XXVI: Yuyu, la Cuyusa

El ser humano es igualmente capaz de hechos heroicos como de cobardías. Así fue algún hechor que dejó un animal silvestre indefenso, dado por muerto, en el bosque de la Reserva Natural Laguna de Apoyo.

El cuyuso, de nombre científico Potos flavus, es un animal que no ataca ni al ser humano, ni a animales pequeños. Es nocturno y se alimenta principalmente de frutas, sin tener que bajarse a la tierra de los árboles. Por sus hábitos, es poco visto y mucha gente que vive en el campo no reconoce que la existencia del animal en el bosque cercano.

Yuyu disfruta de un banano mientras sea admirada. Foto Jeffrey McCrary.
Yuyu es una cuyusa, una hembra adulta, que vivía en los bosques de la Reserva Natural Laguna de Apoyo. Una mañana, ella fue encontrada por trabajadores en un hotel en la zona, en estado de salud grave. Fue víctima de una garroteada. Porque no hubo testigos, no sabemos quién fue el culpable, y solo podemos suponer sus motivos. Solo sabemos que el pobre animal agonizaba, incapaz de caminar. Los guardaparques del MARENA nos encomendó el animal.

Potos flavus
En su primer día después de ser encontrada herida, Yuyu es triste y en agonía. Foto Jeffrey McCrary.
La cuyusa llegó con varias heridas. La más serias fue de una pata desgarrada en la articulación de la rodilla. Los huesos de la pata se encontraron expuestos en una herida abierta, y la pata quedó inútil. Su ojo derecho se encontraba totalmente cerrado por el hinchazón alrededor. La mejilla debajo del ojo derecho sufrió una cortadura profunda y de más de dos centímetros de largo. El ojo derecho también se encontró golpeado.

rescate animal
Aunque se encuentra gravemente herida, Yuyu goza de un mango bien maduro. Se nota el ojo derecho en mal estado, la mejilla derecha con una laceración y el ojo izquierdo opacado. Foto Andras Dorgai.
Pensábamos que Yuyu iba a morir pronto. Se encontraba muy mal, muy triste. Pero cuando le ofrecimos comida, ella la devoraba con enormes ganas. Estuvo en agonía, con dolores fuertes, y sujeto a condiciones que nunca hubiera aceptado si pudiera escapar. Nosotros estábamos tristes por ella, y vimos que ella manifestaba grandes deseos de vivir.

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En evidente agonía y con una pata desgarrada, la cuyusa demostraba sentirse dolores fuertes. Foto Andras Dorgai.
Convencimos a algunos veterinarios que valía la pena darle una oportunidad, aunque fuera evidente que ella iba a enfrentar a otro mundo, si bien pudiera curarse en salud después de las cirugías necesarias para salvarle la vida. Nosotros en GAIA asumimos el compromiso de cuidarla y asegurar una vida que valga la pena para ella, aunque todavía no sabíamos qué implicaba. Los veterinarios generosamente regalaron a Yuyu tres cirugías necesarias para salvarle la vida, quitándole un ojo, limpiando y cerrando la herida abierta de su mejía, y amputándole su pata desgarrada. Es mucho que hacer a cualquier animal, y más aún a un animal silvestre.

Después de tres cirugías regaladas por los ángeles de World Vets en Granada, Yuyu parecía otro animal. Qué felicidad! Foto Andras Dorgai.


Yuyu regresó de World Vets adormecida, y pronto estuvo despierta y hasta con hambre. Pronto se estuvo moviendo. Su comportamiento reflejaba una diferencia de inmediato, de mayor nivel de identificación con los seres humanos a quiénes ella tuvo que permitir estar cerca a ella. Y, más importante, ella manifestaba evidente gozo, alegría, y curiosidad. Se dormía de día, despertándose solo para comer cuando se le traía fruta, pero de noche, comenzaba conocer a toda su jaula espaciosa. Resultó, tristemente, que su solo ojo remanente tampoco funcionaba; el color opaco no se quitó, evidentemente por daños severos, dejándola totalmente ciega. Pero si, encontraba chispas de alegrí en su vida, tan lejos de la que dejó atrás unas semanas antes.

Yuyu es y seguirá siendo un animal silvestre. Por las cosas de la vida, es obligada a depender a los seres humanos, ya que es totalmente ciega. Foto Jeffrey McCrary.
La calamidad que cayó a Yuyu le quitó todo de lo que era su vida de antes. No puede caminar por los árboles nunca más. No puede buscar una pareja, ni procrear en la forma que su especie suele hacerlo. No puede vivir y morir en el bosque como era su derecho y deber, siendo un animal silvestre. Ese día en marzo del 2017, cuando fue atacada por una persona con malas intenciones, ella dejó su vida en el bosque. Ahora, tiene otra. Es embajadora para su especie y para el bosque, contra el maltrato y el tráfico en animales silvestres.


Yuyu la cuyusa disfruta de su encierre de madera, donado por un voluntario. Ella siempre está a la orden para visitas, especialmente si el visitante trae regalías de fruta. Todos están invitados a visitarle y traerle bananos, sandía, melón, u otra fruta.

Todos están invitados a visitar a la Estación Biológica Laguna de Apoyo, y conocer a Yuyu. Ella es enamorada de las frutas nativas del bosque-nancite, jobo, jocote, aceituna-y también come de frutas introducidas, como el melón, sandía, banano, y mango. Yuyu siempre quiere recibir visitantes, y también quiere el contacto de algunos voluntarios que ayuden a limpiar su jaula, velar por ella, y darle a comer. Quieres ser voluntario eco-guerrero?  Contáctanos para saber cómo puedes ayudar.
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